09 julio, 2009

Por: Alex Álvarez

En el 2006, el gobierno peruano entregó en concesión el lote 76 a la empresa Norteamericana Hunt Oil y Repsol de España superponiéndose a todo el territorio de la RCA y las comunidades nativas encargadas de su gestión, sin que se les haya efectuado La Consulta estipulada por el Convenio 169 de la OIT, ni evaluado la compatibilidad de dicha actividad con el área protegida, la misma que está regulada por la ley de Áreas Naturales Protegidas del Perú.
Pese a eso, ya que el Plan Maestro (PM) de la RCA definió inicialmente que el establecimiento del lote petrolero en el área protegida atentaba contra los intereses de su conservación, funcionarios de la entonces Intendencia de áreas Naturales Protegidas a nivel nacional y técnicos a nivel local, sin ética ni moral para lo que fueron contratados, mediaron muy astutamente para que todo aquel contenido literal y de Zonificación elaborada participativamente por las comunidades nativas fueran eliminadas del PM para hacer permisible que las empresas petroleras operen en el área protegida.
Crónica de un engaño
El objetivo de creación de la RCA es de proteger las nacientes de los ríos, es decir las cabeceras de cuenca. Esta decisión técnica coincide con la percepción que los indígenas tienen sobre este espacio, un lugar de reproducción de la vida y no deber ser perturbada por la presencia humana. Esto está avalado constitucionalmente al proteger toda fuente de agua dulce de manera intangible. Así, los beneficiarios directos decidieron que las cabeceras de cuencas deberían de ser la Zona de Protección Estricta (ZPE).
Concluida la primera versión del PM, en abril del 2007, dicho documentos fue cuestionado por el entonces Intendente de Áreas Naturales Protegidas (IANP) quien condicionó su aprobación a la eliminación de la ZPE. La coordinación del PM presentó el documento con la Zonificación elaborada participativamente con la población indígena. En julio del 2007, representantes de la IANP trajeron una nueva propuesta en la que la ZPE no existe. Sus argumentos fueron la falta de estudios técnicos para su determinación, pero después se sinceraron y dijeron que hay una presión política de alto nivel para que no exista la ZPE, haciendo alusión a la presencia de un lote petrolero que pretende realizar exploraciones en las zonas propuestas como ZPE.
Los funcionarios propusieron una Zona Silvestre para remplazar la ZPE, aludiendo su capacidad restrictiva para la realización de actividades de intervención humana y también que las nacientes de los ríos se mantendrían como ZPE. Los representantes indígenas de la RCA, pese a los desconocimientos técnicos sobre la zonificación, decidieron confiar en lo mencionado por los funcionarios de la IANP y aceptaron los cambios propuestos para poner en marcha la RCA. Los líderes indígenas creyeron que “la empresa petrolera no entrará a la RCA porque habría protección estricta en las nacientes de los ríos y la zona silvestre no permite presencia de la petrolera en el territorio ancestral, eso nos han dicho”.
Sin embargo, las modificaciones al PM respecto al tema de hidrocarburos y toda aquella parte que condiciona la intervención de exploración petrolera en la RCA han seguido siendo modificadas deliberadamente, facilitando así los intereses de las empresas para operar en la RCA y en la zona más vulnerable de dicho territorio: las cabeceras de cuenca.
Dichos cambios han sido trabajados en dos oportunidades por funcionarios de la IANP en las que se dan una mayor contemplación a la intervención de la actividad de hidrocarburos en la RCA.
Han cambiando todo contenido que podría deslegitimizar y dificultar la ejecución de la actividad de hidrocarburos en la RCA. Estos cambios eliminan e incorporan criterios contrarios a lo elaborado participativamente con las comunidades.
Se pueden resumir, entre las más resaltantes con vínculos a los intereses de la actividad petrolera, los siguientes: Eliminar la ZPE; que no exista protección estricta en las nacientes de los ríos como se acordó; cambiar las prioridades de conservación; indicar que la actividad de hidrocarburos no es una amenaza para la RCA; indicar que la actividad de hidrocarburos es un potencial para una gestión adecuada de la RCA; eliminar el párrafo que dice: “el otorgamiento del lote petrolero se ha hecho sin cumplir los procesos de consulta previa establecidos en el Art. 6 y 15 del Convenio 169 de la OIT”; indicar que « hay compatibilidad de las actividades de hidrocarburos en las Áreas Naturales Protegidas », sin que exista el proceso ni la resolución de compatibilidad de dicha actividad en la RCA estipulada por ley; minimizar los impactos de estas actividades en las áreas protegidas; señalar que el entonces Inrena, en concordancia con el Ejecutor de Contrato de Administración de la Reserva Comunal Amarakaeri, ECA-RCA, serán respetuosos de los derechos adquiridos por la empresa al interior del área natural protegida; eliminar el párrafo que dice: “la actividad de hidrocarburos solo podría desarrollarse bajo el estricto cumplimiento de la normatividad y los estándares ambientales aplicables, con la aprobación de la población local y de manera transparente”.
El 28 de diciembre del 2008 – celebrando el día de los inocentes – en una reunión en la que no han participado cuatro representantes de los 8 miembros indígenas representantes de la gestión de la área protegida, y en ausencia de los técnicos y asesores legales de la federación indígena, el jefe del RCA ha propuesto a los participantes de aprobar el PM indicando que no existen cambios y que solo se había modificado la redacción del texto para serlo más entendible. Pese a dudas de los participantes que habían exigido la presencia del asesor legal para ver si realmente el contenido no había cambiado, los indígenas participantes terminaron firmando un acta donde aprueban el Plan Maestro con las modificaciones señaladas arriba. Hecho completamente irregular.
Las modificaciones hechas al PM no han sido discutidas con las comunidades beneficiarias, ha sido solo algunos miembros, con la presencia de guarda parques quienes han aprobado dichos cambios en completa duda. Los demás representantes indígenas y de las comunidades beneficiarias, al enterarse de los acontecimientos, condenaron dicha resolución y solicitaron el cambio del Jefe de la RCA y el de su presidente representante de gestión del área protegida. Además solicitaron la anulación de dicha aprobación hecha en el mes de diciembre y que se respete el documento aprobado en el mes de Julio, en el que el único cambio que se contempló fue cambiar la ZPE por una de Zona Silvestre y una ZPE para las nacientes de los ríos.
Pese a la oposición de las comunidades beneficiarias en cuanto al contenido cambiado respecto al tema de hidrocarburos y la zonificación de la RCA en el PM, la IANP ha aprobado el PM contemplando los cambios mencionados arriba.
Con dicha aprobación la empresa petrolera ya ha iniciado con las actividades de la Evaluación de Impacto Ambiental. Los resultados de este estudio son completamente irresponsables y no responden a la realidad del área, más aun cuando las zonas más vulnerables ecológica y culturalmente serían intervenidas por las líneas sísmicas cuyos destrozos serían irreparables. Por eso todas las comunidades beneficiaras de la RCA han tomado la posición de impedir el ingreso del lote petrolero y defender el área protegida con sus vidas.
Así la RCA hoy se bate entre la vida y la muerte por la operación de un lote petrolero, por lo que es urgente la intervención de la comunidad internacional de la conservación para defender el derecho ganado de un pueblo para proteger su territorio ancestral y la biodiversidad de esta parte de la Amazonia peruana.
Las autoridades e instituciones de conservación y la gestión ambiental en el Perú, al parecer han cerrado filas para defender los Parques Nacionales y dejar al sector de hidrocarburos hacer lo que quieran en las otras áreas de conservación de uso directo como las Reservas Comunales, bajo el argumento que tarde o temprano se va dar y no quieren usar sus últimas cartas para reclamar por una reserva comunal. Por tanto, no solo es responsabilidad de una política economía del gobierno actual corrupto y desvergonzarte de lo que vaya a pasar en esta área protegida, sino también de quienes no hicieron nada para impedirlo pudiendo hacerlo.
Con esa posición se estaría aceptando que el partido por un manejo sano de la naturaleza y la conservación de la biodiversidad loestemos perdiendo sin haber ingresado al terreno de juego. Esto deja dudas de lo avanzado en los programas de conservación participativa y de lo que esto significa. La conservación participativa está siendo manipulada para legitimizar la ejecución de intereses de los grupos sociales más poderosos que no necesariamente están a favor de la conservación de la naturaleza, sino contraria a ella.
Fuente: Vol, 8 de julio de 2009.
http://www.viajerosperu.com/articulo.asp?cod_cat=4&cod_art=1440

05 julio, 2009

Países de América Latina, los más felices y ecológicos del mundo


América Latina es la región más feliz y ecológica del mundo, según el "Informe Planeta Feliz" que elabora la organización "The New Economics Foundation" con el objetivo de poner de relieve que la eficiencia ecológica de cada país guarda relación con la calidad de vida presente y futura de sus ciudadanos.

El Índice utiliza tres baremos para realizar la clasificación: la esperanza de vida, la satisfacción vital que expresan los ciudadanos de cada país y la huella contaminante que dejan para obtener el nivel de vida que consideran necesario para ser felices.

Este trabajo, en su segunda edición, recoge datos de 143 países que representan al 99% de la población mundial y sitúa a ocho países latinoamericanos entre los 10 primeros.

Costa Rica copa la lista, ya que sus ciudadanos expresan un índice de satisfacción vital de 8.5 puntos sobre 10, tienen la segunda tasa de esperanza de vida más alta del mundo (por detrás de Canadá) con 78.5 años, y están muy cerca de alcanzar el equilibrio entre lo que consumen y lo que ofrecen los recursos naturales.

La República Dominicana figura segunda y Guatemala cuarta, y entre el sexto y el décimo puesto se sitúan por este orden Colombia, Cuba, El Salvador, Brasil y Honduras.

Más abajo, Nicaragua está en el puesto 11, Argentina en el 15, Panamá en el 18, México en el 23, Ecuador en el 25, Belice en el 27, Perú en el 28, Venezuela en el 36, Chile en el 46, Bolivia en el 47, Paraguay en el 55 y Uruguay en el 99.

El Índice se da a conocer en víspera de la reunión que celebrará el G-8 en Italia la próxima semana y pone en duda que los mayores índices de felicidad y de eficiencia ecológica se den en los países más desarrollados del planeta o en los que han progresado más rápidamente en el terreno económico en las últimas décadas.

El trabajo constata, por ejemplo, que Estados Unidos (puesto 114), China (20) e India (35) "eran más felices y más ecológicos" hace 20 años que hoy, y que en términos globales la situación ha empeorado en lo que se refiere a la explotación de los recursos naturales.


En el caso de los países de la OCDE, los responsables del estudio explicaron que la situación es peor en la actualidad que en la década de los 60 porque, aunque han aumentado la esperanza de vida y el grado de felicidad de los ciudadanos, no lo han hecho al mismo ritmo que se ha multiplicado la sobreexplotación del planeta.

En las últimas cuatro décadas los dos primeros baremos han mejorado en 15%, pero la huella de carbono que dejamos cada uno de los habitantes del planeta ha crecido un 72 por ciento.

"Seguir los cantos de sirena del crecimiento económico ha supuesto sólo un beneficio marginal para los países más pobres del mundo y ha socavado en gran medida la vida de sus ciudadanos", afirmó Nic Marcs, miembro de "The New Economics Foundation".

No sólo ha sido perjudicial para los más pobres, explicó Marcs, sino que "tampoco ha mejorado notablemente el bienestar de aquellos que ya eran ricos, ni ha facilitado una estabilidad económica".

Este Índice, añadió Marcs, debe servir como "una guía de eficiencia" para cambiar el concepto que tienen los países poderosos sobre qué es realmente mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos y sobre las consecuencias del cambio climático derivadas de un modelo económico que ha demostrado ser insostenible.

Los gobernantes de los países más ricos, argumentan los autores de esta iniciativa, deben dejar de vincular la felicidad con las cifras macroeconómicas sin tener en cuenta el coste medioambiental, y "deben centrarse en lo que nos importa en última instancia: el bienestar en términos de una vida larga, feliz y con sentido".

Así, son las naciones que consumen moderadamente (como las latinoamericanas y las del sudeste asiático) las que salen mejor paradas en el Índice, mientras que las que se suelen presentar como modelos de bienestar económico figuran por abajo del puesto 40.

La mejor situada es Holanda (43), seguida de Alemania (51), Italia (69), Francia (71), Reino Unido (74), Japón (75), España (76), Canadá (89), Rusia (108) y Estados Unidos (114).

RDS/doch

Fuente: El Economista de Mexico

http://eleconomista.com.mx/notas-online/politica/2009/07/03/paises-mas-felices-ecologicos-mundo

03 julio, 2009

El compromiso del padre Arana

Por Raúl Mendoza

Hace ya algunos meses el rumor va creciendo: Marco Arana, sacerdote vinculado a la defensa de los derechos de las comunidades afectadas por la actividad minera, sería el futuro candidato presidencial de Tierra y Libertad, un movimiento que tiene entre sus principales banderas la defensa del medio ambiente y los recursos naturales.

Al padre Marco Arana le han dicho de todo desde que se puso del lado de las comunidades en sus reclamos contra las empresas mineras en su natal Cajamarca: “cura rojo”, “agitador”, “demagogo” y hasta “diablo”. Nada de eso lo ha alejado de su labor pastoral, ni le ha hecho desistir de defender el medio ambiente, ni le ha quitado el respeto de la gente que conoce su labor. Hoy encabeza el movimiento Tierra y Libertad y existe la posibilidad de que sea candidato presidencial el 2011.

Su prédica por la defensa de los derechos humanos y ambientales ha calado en un país donde la mayoría de conflictos actuales son de ese tipo. “La defensa del tema medioambiental tiene que ver con la defensa de la vida y con el futuro. Por eso la gente se adhiere”, dice. El movimiento está construido alrededor de esa idea. Su figura convoca a organizaciones sociales, frentes de defensa, juntas de usuarios, alcaldes, autoridades regionales, bases de partidos e intelectuales “progres”.

Y ese liderazgo va agarrando cuerpo. Tanto que el Partido Socialista, que hasta hace poquito nomás dejaba entrever su apoyo a la candidatura de Ollanta Humala, ahora ve con expectativa la figura de Arana. En reunión de su comisión política hace poco más de una semana acordaron “buscar la unidad con todos los movimientos y partidos progresistas”, entre ellos Tierra y Libertad. En el interior del PS hay quienes tienen dudas de que Humala sea el ‘candidato natural’ a quien seguir. Al sacerdote, en cambio, su pasado lo respalda.

“Arana es un luchador social con una trayectoria de más de veinte años, intachable y con luchas populares victoriosas en Cajamarca. Desde ese punto de vista, no veo impedimento para consolidar la unidad con el colectivo del que forma parte. Eso sí, el candidato que encabece la unidad de la izquierda y las fuerzas progresistas, tendrá que obtener la confianza y el voto de todas las organizaciones que se sumen”, dice Susel Paredes, secretaria general del Partido Socialista.

No es un secreto que un sector del PS, los más jóvenes, apoyan al sacerdote. Y no son los únicos. Él mismo lo explica en medio de una breve visita a Lima: “Hay diversas fuerzas, incluso sectores de otros partidos y hasta grupos evangélicos, que me piden aglutinar esfuerzos”. ¿Puede ser Arana el candidato de la izquierda, la centroizquierda y los sectores progresistas para el 2011? Puede ser. Quizá tratando de curarse en salud, el nacionalismo –a través de su vocero Carlos Tapia– ha planteado que integre la plancha de Humala. Pero hasta ahora no se oye, padre.

Tierra y Libertad

Como ha dicho un colega periodista, la trayectoria de Marco Arana –sociólogo y sacerdote desde hace casi 20 años– bien vale una misa. Y eso se expresa en la ‘pegada’ que empieza a tener. “No se ha lanzado una candidatura oficial pero está claro que Marco Arana es el eje de la convocatoria y la garantía de que este es un movimiento transparente. La aceptación a su figura es sorprendente”, explica David Roca, personero del movimiento Tierra y Libertad. Hoy tienen bases a nivel regional y están haciendo las últimas precisiones a los estatutos y a la propuesta programática.

Arana ha tenido –y tiene– notoria presencia mediando en los conflictos entre las comunidades y las empresas mineras. Su lucha, dice, no es contra la inversión minera, sino contra la contaminación provocada por esta actividad a tierras y fuentes de agua. No es lo único. “Tengo un compromiso social con repercusión política hace años”, dice. De estudiante fue presidente del Centro Federado de Sociología de la Universidad de Cajamarca y su labor pastoral siempre ha estado vinculada a los más pobres y a las organizaciones sociales de su región.

Hoy participa en Tierra y Libertad junto a dirigentes sociales, autoridades locales y profesionales críticos al modelo. Los de mayor presencia mediática son el economista Pedro Francke, el sociólogo Carlos Reyna, los ambientalistas José de Echave y Juan Aste, el médico Julio Castro Castro en Piura, el sociólogo Álvaro Campana en el Cusco. Hay un comité político transitorio con representantes de varias regiones. Por el momento Arana es un miembro más que aporta ideas.

Pedro Francke explica tres planteamientos claves de T y L: 1) Una estrategia de desarrollo con equilibrio respecto al medioambiente, mejor aprovechamiento de los recursos naturales y diálogo permanente con las comunidades. 2) La descentralización del país, la reforma del Estado y la lucha contra la corrupción. 3) Una economía al servicio de las necesidades de la gente porque “hoy unos pocos se llenan los bolsillos y la gente no ve mejoras en educación, salud y salarios, por ejemplo”.

Considerando el primer punto, ¿se trata acaso del primer ‘partido verde’ en el Perú? “No es un partido exclusivamente ambientalista, como hay en Europa, porque el país exige una agenda más amplia. Pero el cambio climático en el planeta y la defensa del derecho a la tierra, el agua y la vida, hacen que el tema medioambiental hoy sea importantísimo. En el Perú será uno de los temas claves en las próximas elecciones”, explica Francke. Como se ve, el perfil de Tierra y Libertad le calza bien a Arana. El movimiento ha comprado su kit electoral y ahora recaba firmas para inscribirse.

¿Un outsider?

En las últimas campañas electorales, Arana recibió invitaciones para ser candidato en Cajamarca, pero siempre dijo no. Ahora las cosas han cambiado. “En otros procesos la posibilidad de conglomerar una fuerza de unidad no se veía posible. Hoy en cambio hay una gran fragmentación. Y se ha impuesto un modelo político y económico autoritario que pone en peligro la democracia. Como se puede ver cada vez más, a las comunidades campesinas y amazónicas se les amenaza con arrebatarles la propiedad de sus tierras. Ello configura también la violación de sus derechos humanos”. Esta ofensiva conservadora contra las comunidades ha pesado mucho en su decisión de entrar en política.

Ahora ya le han puesto otro calificativo: outsider. ¿Se siente así? “Outsider es alguien que corre por fuera del sistema y eso no se ajusta a mi persona. He estado presente en procesos sociales y políticos de mi región, aunque sin aspiraciones personales, sino como un servicio que he prestado a la democracia”. Cuando ocurrió el conflicto del cerro Quilish, entre la minera Yanacocha y las comunidades aledañas, se le acusó de ser el incitador de las protestas y hasta se le hicieron campañas en contra. “Los partidos políticos debieron reconocer el justo derecho de la población al agua y se detuvo la operación minera. Más bien debido a mi cercanía con las comunidades es que pudimos evitar una escalada de bloqueos y enfrentamientos”, cuenta.

Con dos décadas como sacerdote, Arana conoce de cerca a los cajamarquinos. No es un advenedizo en el tema social y de medioambiente. Ha sido párroco en Porcón y en la ciudad de Cajamarca. Fundó la ONG Grufides, especializada en temas ambientales y desde ahí ha enfrentado, sobre todo, las malas prácticas de la minera Yanacocha. “Algunas empresas mineras están dispuestas a dialogar para disminuir el impacto de sus operaciones. A Yanacocha no le importa el tema”.

Muchos han criticado su posición ‘contra la inversión y el desarrollo’ y hasta le han atribuido un supuesto desconocimiento en temas ambientales. Arana es sociólogo y tiene una maestría en la Universidad Católica con especialidad en Gestión y Políticas Publicas, ha dirigido proyectos de desarrollo rural con la Iglesia y ha sido miembro de numerosas instituciones con las cuales ha trabajado temas de medio ambiente, pobreza, ética y desarrollo. En el 2005 recibió el Premio Nacional de Derechos Humanos. Por cierto, Arana conoce cómo viven y qué les falta a los comuneros de Cajamarca. ¿Está calificado para hablar del tema? Sí, lo está.

“Quienes me acusan de antiminero, mienten. He planteado tres aspectos sobre la minería. Ahí están mis escritos y mis declaraciones: Primero, el Perú tiene grandes recursos naturales y estos deberían ser parte de la planificación económica y el desarrollo. En ese sentido debe promoverse la actividad minera. Segundo, siendo esta actividad agresiva con el ecosistema, debería tener regulaciones muy estrictas: ambientales, sociales y fiscales, que permitan que los beneficios sean más tangibles.

De tal manera que un pueblo minero no sea un pueblo pobre y contaminado. Tercero, debe prohibirse estas actividades allí donde afecte gravemente otras actividades económicas o ecosistemas: lagunas, cuencas, agricultura. Esa es mi posición”, explica.
Diecinueve años después de hacerse sacerdote, Arana ha ingresado a la política. Y aunque todavía no quiere hablar de candidaturas, no tiene miedo de ser una opción para el 2011. Solo algo le preocupa desde ahora: si finalmente se convierte en candidato tendrá que dejar los hábitos.

Perfil

•Nombre: Marco Arana Zegarra
•Edad: 46 años
•Lugar de nacimiento: Cajamarca
•Sacerdote Diocesano
•Estudios de Sociología, Universidad Nacional de Cajamarca
•Estudios de Teología, Pontificia Universidad Gregoriana de Roma
•Estudios de Educación, ISP Juan Pablo II de Trujillo y Universidad Marcelino Champagnat
•Maestría en Sociología, especialidad en Gestión y Políticas Públicas (PUCP 98-99)
•Fundador y promotor del Colegio Cristo Ramos, de Porcón. Promotor de microproyectos en esta comunidad.
•Fundador y director ejecutivo del Grupo de Formación e Intervención para el Desarrollo Sostenible (Grufides) (2001-2002)
•Comisionado de la Mesa Departamental de Lucha contra la Pobreza de Cajamarca (2001-2002)
•Investigaciones y consultorías: Minería, pobreza y contaminación (2000), Desarrollo y minería (2001), Rol de las ONGs en las Mesas de concertación de lucha contra la pobreza (2002), Mesas de concertación y participación ciudadana (2002), entre otras.

Ataques S.A.

Desde que se convirtió en la voz más notoria en defensa de las comunidades cajamarquinas en el conflicto contra Yanacocha y otras empresas mineras, Marco Arana ha sido blanco de seguimientos, ataques e insultos de todo tipo. El 2006 se descubrió el seguimiento que la empresa C & G le hacía a él y miembros de la ONG Grufides. En una oficina se halló fotos y videos de esta operación. La República probó el vínculo de C & G con Forza, compañía de seguridad que le brinda servicios a Yanacocha. También se sabe que otras empresas de este tipo lo han seguido. Además, ha sido blanco de campañas de desprestigio. En la época del conflicto por el cerro Quilish, circularon por Cajamarca unos pasquines que atacaban a los comuneros y a él: “Son unos borrachos alentados por un cura rojo que les da aguardiente”. Cierto sector de los medios de comunicación también lo han atacado. Alguna vez hasta le organizaron una manifestación frente a su casa. “La mina nos da trabajo”, le gritaba una multitud. Y ha recibido insultos y amenazas de muerte por teléfono innumerables veces.

Fuente: Diario La Republica

02 julio, 2009


Campaña PON-TELA

No al uso de Bolsas de Plástico









Esta campaña desea fomentar una práctica amigable con el ambiente proponiendo el uso de las bolsas de tela PON-TELA y evitando el consumo indiscriminado de bolsas plásticas.

El monto recaudado, nos ayudará a salvar 8 áreas verdes correspondientes a 8 Comités Ambientales de Villa el Salvador. Estamos contra el tiempo ya que necesitamos vender 2000 bolsas hasta el 7 de agosto para poder salvar esas áreas verdes. Siendo en Villa El Salvador una lucha palmo a palmo el de las áreas verdes vs. la basura. Cabe resaltar que contar con espacios verdes significa cuidar la salud física y mental de todo ciudadano.

Tenemos 500 bolsas PON-TELA vendidas a la fecha… pero necesitamos su respaldo para poder cumplir con el RETO de salvar 8 áreas verdes.

Para tener más información sobre la Campaña pueden visitarnos en http://pon-tela.blogspot.com/

Esperamos poder contar con Uds.

Saludos cordiales
Myriam Valle A.
Consultora Educación Ambiental
IPES- Promoción del Desarrollo Sostenible

SIP premia especial multimedia de El Comercio

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El especial multimedia “Cerro de Pasco: El éxodo” de elcomercio.com.peganó un premio a la Excelencia Periodística 2009 de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), en la categoría Cobertura de Noticias por Internet.

El informe fue difundido el 30 de diciembre del 2008. Para la SIP “presenta una amplia argumentación acerca del éxodo de la ciudad minera más alta del mundo, que ha conmocionado al país”.

Maricella Arias Morales, Diego Peralta Murias, César Torres Aguirre, Ricardo Reátegui Marchesi, Jorge Luis González Collantes y José Kusunoki Gutiérrez son los miembros del equipo que realizó este especial.

“Cerro de Pasco: El éxodo” plantea en video las razones por las que esta ciudad es inhabitable: grave contaminación y el plan de expansión minera que implica la destrucción de inmuebles en Chaupimarca, el corazón histórico de la urbe.

Asimismo, incluye dos infografías que grafican cómo se ha expandido el tajo abierto de la mina, devorando prácticamente la ciudad, y las zonas a donde serían traslados los pobladores.

Fuente: Blog de Esther Vargas

http://esthervargasc.lamula.pe/2009/07/02/sip-premia-especial-multimedia-de-el-comercio/

http://www.elcomercio.com.pe/ediciononline/especiales/cerrodepasco/index.html


Perú: Las medias verdades del Ministro del Ambiente
Por Alberto Chirif*

Sobre el petróleo

En una entrevista realizada por el diario El Comercio (junio, 2009, p. 2, sección B), el ministro del Ambiente sostuvo una vez más que ahora la explotación de hidrocarburos es limpia y se realiza con un mínimo impacto. Puso él como ejemplo el caso del Corrientes, donde opera Pluspetrol, heredera y continuadora de un trabajo sucio iniciado por Occidental Petroleum y PETROPERÚ. Frente a la pregunta de quién le ha garantizado que la empresa esté reinyectando el 100% de las aguas de formación, él respondió que la propia Pluspetrol: “Eso fue lo que me dijeron cuando me invitaron a su planta, pero no pude ir”.
Sorprendente respuesta la del ministro del Ambiente de un gobierno que, apenas tres años atrás, se negaba a reconocer los estragos causados sobre las personas y el medio ambiente en la cuenca del Corrientes, a pesar de que las demandas de los pobladores achuares estaban apoyadas por informes del hoy desaparecido Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA) y de análisis de los ministerios de Salud y de la Producción, que demostraban la presencia de metales pesados en seres humanos y peces, respectivamente.
A la empresa, en cambio, el ministro le cree a ojos cerrados, y sobre esta creencia acerca de una experiencia que no conoce, basa su afirmación de que hoy la explotación de hidrocarburos es limpia no sólo en el Corrientes, sino en todo el país. Pero su respuesta es también sorprendente porque de haber ido, él no habría podido comprobar nada, no sólo porque no es especialista en la materia, sino porque las visitas de ministros son protocolares y terminan con una sonrisa, un par de chistes y un trago. Lo que el caso requería era un equipo especializado del Ministerio del Ambiente (MINAM) que comprobara el cumplimiento de la reinyección y por supuesto el avance de la remediación, nombre que se le da a la limpieza de las pozas donde se han depositado residuos de crudo y lodo de perforación.
Por lo tanto, en esta oportunidad el gobierno no ha comprobado si la empresa ha cumplido cabalmente su compromiso y sólo se basa en lo que la empresa dice. Es verdad que también los indígenas dicen que la empresa ha cumplido en un cien por ciento con la reinyección de las aguas de formación. Pero esto no es suficiente porque ellos no son técnicos en la materia, y así como para denunciar la contaminación tuvieron que basarse en análisis y supervisiones realizadas por terceros, así también el Estado, en cumplimiento de su fin supremo que es defender los derechos de sus ciudadanos (Constitución, Art. 1º), está en la obligación de constatar la veracidad de las afirmaciones de la empresa. En el momento actual, cuando la desconfianza es la principal característica de las relaciones entre las partes, un trabajo así debe hacerse además con participación de los indígenas y los equipos técnicos de su confianza, y de la propia Pluspetrol.
Pero sobre el tema hay más que decir. Una cuestión sobre la que ya he escrito antes, pero que vale la pena repetirla ahora, es que si en el Corriente se reinyectan las aguas de formación a partir del año 2007 es por la decidida actitud de los achuares que denunciaron la contaminación y, al no ser escuchados, tomaron instalaciones de la empresa arriesgando sus propias vidas, ya que hasta el último momento el gobierno manejó la posibilidad de una intervención violenta para recobrar el control de la situación. La reinyección entonces no ha sido ni una concesión de la empresa ni resultado de una toma de conciencia del Estado sobre la gravedad de la contaminación.
Por otro lado, la reinyección se realiza exclusivamente en la cuenca del Corrientes y no está prevista para otras cuencas donde se produce petróleo desde antes de 2006, año en que el Estado, tratando de paliar los reclamos de los achuares, aprobó el “Reglamento para la Protección Ambiental en las Actividades de Hidrocarburos” (D.S. 015-2006-EM), que indica:
“La exigencia de la disposición final del Agua de Producción mediante el sistema de reinyección operará para los Yacimientos que a la fecha de expedición del presente Reglamento no se encuentran en producción, salvo que en los respectivos instrumentos de gestión ambiental se haya considerado la disposición del Agua de Producción mediante la reinyección, en cuyo caso operará esto último” (quinta disposición final).

Con esto quiero decir que el ministro Brack no está dando el crédito de la reinyección a quien corresponde, como debería ser. Más aun, el hecho de que los achuares hayan logrado que se reinyecten aguas de formación de pozos que estaban en producción desde antes de la aprobación del citado reglamento, ha sentado un precedente para que se proceda de igual manera en otras donde se explota petróleo. Y esto es bueno para todo el país.

Otro asunto sobre el que quiero llamar la atención es que el acta de Dorissa (la que firmaron FECONACO -la organización achuar del Corrientes-, Pluspetrol y el Estado) limita su aplicación a los lotes 1AB y 8, pero no dice nada acerca del lote 8X, que se ubica nada menos que dentro de la Reserva Nacional Pacaya Samiria, que, como todas las áreas naturales protegidas, constituyen propiedad pública.

Allí, las aguas de formación se siguen vertiendo a ríos, quebradas y cochas. En dicha reserva no existen achuares que protesten, lo que demuestra que si no hay presión externa, el Estado no tiene intención alguna de exigir otra de sus responsabilidades constitucionales. Tampoco el mismo Ministerio del Ambiente la tiene, aun cuando entre sus objetivos esté el de: “Prevenir la degradación del ambiente y de los recursos naturales, y revertir los procesos negativos que les afecten” y dentro de su estructura se encuentre el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas, cuya principal función es “Conducir el Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SINANPE)”.

En otros lugares tampoco el trabajo de hidrocarburos es lo limpio que afirma el ministro, por ejemplo, en la quebrada Ramírez, a apenas unos 20 minutos de Iquitos, de la que se surten de agua los pobladores de Barrio Florido y otros asentamientos vecinos. Análisis realizados en 2008 en esa quebrada, que recibe los efluentes de la refinería de Iquitos, determinaron que los parámetros encontrados sobrepasan los límites máximos permisibles (LMP) en los casos de aceites y grasas, con 2,29 mg/L (miligramos por litro), bario, con 5,00 mg/L y cromo, con 0,01 mg/L. Los LMP son, respectivamente, 0,5-1,5 mg/L, 0,3 mg/L y 0,0002 mg/L.

La situación en el Napo es también muy mala, aunque ésta puede ser atribuida a la explotación petrolera realizada en Ecuador, pero es previsible que se complique más cuando comience la actividad en la parte peruana de la cuenca. El estudio citado termina afirmando que: “Las aguas de los ríos: Napo y Amazonas; así como de la quebrada Ramírez, no son aptas para el consumo humano”. Pero, sin embargo, se consumen. (Ver “Informe del avance del diagnóstico ambiental de los componentes: hidrología e hidrografía”. Zonificación Ecológica Económica Bellavista-Mazán. César Sáenz. Octubre 2008, pp. 26 y 44).

Sobre las tierras indígenas
Durante semanas, a través de la radio y la televisión, el ministro del ambiente se ha referido al tema de las tierras indígenas, y sus opiniones han quedado luego escritas en un pronunciamiento del MINAM (ver diario La República, mayo 25, 2009). En este aspecto, el cúmulo de medias verdades es inmenso. Él trata de desmentir lo que califica de “falsas versiones” respecto a los intentos del gobierno de privatizar las tierras de los indígenas. Pero ¿qué más declaración de intenciones se le puede pedir a un gobierno que ha señalado, nada menos que a través de su principal representante, el presidente Alan García, que el problema de esas tierras es que no son transables? Si ése es el problema desde su punto de vista, pues hay que hacer que sean transables, y es en esa dirección hacia donde apuntaban los decretos cuestionados.

La afirmación del ministro Brack de que el Estado “ha otorgado a los pueblos originarios de la Amazonía cerca de 11 millones de hectáreas de tierras, en su mayoría bosques primarios (sin intervención alguna)”, está cargada de una serie de apreciaciones mal fundadas. Según el diccionario de la Academia Española de la Lengua, otorgar significa: consentir, condescender o conceder una cosa que se pide o se pregunta; hacer merced y gracia de una cosa; y disponer, establecer, ofrecer, estipular o prometer una cosa. Queda claro que otorgar es un verbo que denota que quien concede hace un favor. Pero la cosa no es así en el caso de los pueblos indígenas.
El Estado no concede tierras de favor a los indígenas sino que se las titula, y el concepto de titulación aplicado a los pueblos indígenas en el Perú no es el de dar propiedad a quien no la tiene, sino de regularizar administrativamente una propiedad que ya es de ellos. ¿Por qué?, por su condición de pueblos originarios, es decir, de pueblos preexistentes al Estado y que ya eran dueños antes de la Constitución de la República. Hasta el momento sabía, por confrontaciones con funcionarios regionales y locales, que éstos no entienden la diferencia entre titular tierras indígenas y adjudicar tierras a terceros y que, cuando se les explica, no la quieren entender. Ahora sé que tampoco el ministro del Ambiente la sabe, lo que es mucho más preocupante.
Este derecho preexistente es precisamente uno de los puntos que el decreto 1064, uno de los causantes de las últimas protestas, ha tratado de anular, porque limitaba las garantías de los pueblos indígenas al hecho de que las comunidades contasen con un título, ya que en caso contrario las tierras, aun cuando estuviesen ocupadas por ellas, serán declaradas de libre disponibilidad del Estado.
Hay varias medias verdades en la cifra citada por el ministro Brack. De los 11 millones de que habla, hay que descontar aproximadamente la mitad, que está constituida por suelos declarados de aptitud forestal, que incluyen los de protección. La ley de comunidades de 1978 dispuso que las comunidades recibiesen en propiedad sólo las tierras de aptitud agropecuaria, no así las de aptitud forestal, que les serían cedidas en uso. Esta disposición va en contra de lo dispuesto en el Convenio 169, que define que el término tierra “deberá incluir el concepto de territorio, lo que cubre la totalidad del hábitat de las regiones que los pueblos interesados ocupan y utilizan de alguna otra manera” (Art. 13º).
En tal virtud, el Estado debió haber anulado esa limitación para adecuar la ley a esta definición de territorio indígena, pero no ha sido así. Es teórico afirmar, como alegan el ministro y algunos funcionarios de su sector, que la cuestión es formal, ya que tanto las tierras agropecuarias como las forestales constituyen parte de la heredad de las comunidades y tienen total garantía. Sí, en la letra es así, pero en la práctica el tema se ha prestado a manipulaciones de funcionarios ignorantes y arrogantes frente a los indígenas, que incluso han propiciado la invasión de colonos sobre las áreas forestales de sus comunidades, con el argumento de que ellas no son de su propiedad y que el Estado es libre de entregarlas a quien quiera. El caso más sonado y trágico es el de Flor de la Frontera, una comunidad awajun en la provincia de San Ignacio (Cajamarca), que luego de reclamar en la vía administrativa y en la judicial el desalojo de colonos invasores, y de ganar en ambas, tomó el problema en sus manos, con el resultado de 15 muertos y más de una decena de heridos de ambas partes.
La entrega de esas tierras forestales a las comunidades se formalizaba mediante contratos de cesión en uso que, en teoría, eran a perpetuidad por no tener fecha de vencimiento ni establecer condiciones de caducidad. Sin embargo, desde la promulgación de la ley forestal Nº 27308, el año 2000, con el argumento de que esta norma no aclaraba cómo se debía proceder en este caso, no se han vuelo a entregar dichos contratos a las comunidades. En otras palabras, desde ese año, si bien los títulos de las comunidades indican una cantidad de hectáreas, una parte de éstas no está garantizada a las comunidades por la falta de los contratos de cesión en uso. Es claro que esto reduce aún más la cifra global dada por el ministro de 11 millones.
Lo absurdo de la situación actual es que mientras el acceso a la propiedad de tierras de aptitud forestal se le sigue negando a las comunidades indígenas, el decreto 1090 (ahora derogado), que autorizaba el cambio de uso de la tierra para realizar actividades agropecuarias en suelos de aptitud forestal, abría esta ventajosa posibilidad para las empresas privadas en caso de proyectos declarados de “interés nacional” autorizados por el MINAM.
En un texto anterior, trabajado en conjunto con mi colega Federica Barclay, habíamos citado la prohibición contemplada en la Constitución (Art. 71º) de que los extranjeros, dentro de cincuenta kilómetros de las fronteras, “pueden adquirir o poseer, por título alguno, minas, tierras, bosques, aguas, combustibles ni fuentes de energía, directa o indirectamente, individualmente ni en sociedad”, a menos que se trate de proyectos de interés nacional; y habíamos indicado claramente cómo esta excepción se había convertido en la norma, ya que todas las fronteras de la región amazónica del país están copadas por contratos suscritos por el Estado con empresas extranjeras. Luego de experiencias de este tipo, el “interés nacional” ya no es un argumento que sirva para engañar a los peruanos.
Pero de la mitad que queda de las 11 millones, hay todavía que descontar los cuerpos de aguas (cochas, aguajales, quebrada, ríos, tahuampas, tipishcas), más las franjas que se reserva la Marina de Guerra, aunque nadie entiende porqué, ni para qué. Una cereza en la copa la constituyen los contratos de explotación minera y sobre todo de hidrocarburos, que actualmente, con seguridad, cubren los territorios de todas las comunidades indígenas amazónicas, causando los estragos que ya son conocidos. Otra cereza son los contratos de explotación forestal, que en muchos casos se superponen con comunidades tituladas (por supuesto, también con no tituladas, pero que no las incluyo porque no hacen parte de los 11 millones de hectáreas)
Tampoco es cierto que la mayoría de estas extensiones tituladas a comunidades indígenas en la Amazonía estén constituidas por bosques primarios. En la zona de Oxapampa y Villa Rica, bien conocidas por el ministro porque es oriundo de allí, así como en el Perené y gran parte de la provincia de Satipo, el alto Urubamba y la zona más cercana a Bagua, por citar lo más notorio, los bosques fueron liquidados por los procesos de colonización propiciados por diferentes gobiernos, con el mismo argumento que el actual “de superar la pobreza”, aunque para eso esos gobiernos les ofrecieran tierras a los colonos en la Amazonía, mientras que éste trata de recuperarlas para hacerlas “transables”.
La forma como el ministro Brack plantea el tema da la sensación a quien no está familiarizado con el tema que se trata de un gran bloque de tierras de 11 millones de hectáreas, pero esto no es así. Además de las razones ya expuestas, en muchas zonas de la Amazonía peruana se trata de pequeñas islas rodeadas de propiedades de colonos (ver Atlas de Comunidades Nativas de la Selva Central. IBC. Lima 2006) o de tierras fiscales. Dichas zonas grosso modo coinciden con las citadas en el párrafo anterior, pero también hay otras, como las cuencas del Ucayali, Huallaga, Putumayo y Amazonas. En otras zonas la cuestión es diferente, como en el medio Urubamba y el Pastaza, donde las comunidades han logrado recomponer parte de sus territorios étnicos mediante la colindancia de sus títulos individuales.
Sobre este tema, por último, hay que decir que el trabajo de titulación ha sido realizado, salvo escasísimas excepciones (no deben pasar de 100) con fondos de la cooperación internacional canalizados por ONG y, sobre todo, por AIDESEP. Hoy ambas son atacadas y satanizadas por el gobierno, que presenta cifras acerca de la titulación como mérito propio (igual que lo que comenté antes sobre la reinyección), en un campo en el que no ha hecho mayor esfuerzo. Por el contrario, cada proceso de titulación ha implicado una tensa pugna entre los promotores (AIDESEP u ONG) y funcionarios de un Estado sin ninguna voluntad de reconocer a los pueblos indígenas los derechos que la Constitución, las leyes y los convenios internacionales les garantizan.
Un comentario final sobre la opinión de la ministra de Comercio y Turismo, Mercedes Araóz, que se mantuvo fiel a su equipo de gobierno reafirmando enfáticamente que si derogaba el decreto 1090, se iba a propiciar la tala ilegal y se pondría en riesgo el funcionamiento del TLC. No obstante, derogado éste y otro decreto después de la tragedia de Bagua, su opinión apuntó en la dirección contraria: la derogatoria de los decretos “no pondrá en riesgo la aplicación del TLC”. La regla de oposición contradictoria señala que “dos proposiciones en oposición contradictoria no pueden ser ambas verdaderas ni ambas falsas a la misma vez”. ¿Cuál es la falsa? Claramente la primera, manipulada para asustar a una opinión pública que, sin conocerlo, cree que el TLC le bajará el cielo del modelo estadounidense hasta la bodega de la esquina. Para su tranquilidad señora ministra (o intranquilidad), debo decirle que la tala ilegal es un problema de la administración forestal del Estado (muy ineficiente y corrompida), no de las leyes.
Si el gobierno quiere darle a la palabra diálogo su verdadero valor y no usarla sólo como un subterfugio para salir del paso tratando de calmar las aguas después de los sucesos de Bagua, las mentiras y las medias verdades no son una opción para lograrlo.


* Alberto Chirif es antropólogo peruano por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Trabaja desde hace 40 años en temas relacionados a la amazonía, especialmente en el reconocimiento de derechos colectivos de los pueblos indígenas. Actualmente se desempeña como consultor independiente. Es autor de libros colectivos, tales como: Marcando Territorio, El Indígena y su Territorio (con Pedro García Hierro y Richard Ch. Smith) y de diversos artículos.

Fuente: SERVINDI
http://www.servindi.org/actualidad/opinion/13823#more-13823

28 junio, 2009

Hidroelectricas

Por Marc Dourojeanni

En el rápido proceso de ocupación de la selva peruana, caracterizado durante las últimas décadas por infraestructura vial, explotación petrolera y aurífera, además de las actividades agropecuarias y forestales habituales, ha surgido otro elemento determinante. Se trata de la explotación del potencial hidroeléctrico.

Los presidentes Alan García del Perú y Luis Ignacio Lula da Silva del Brasil lanzaron formalmente, el 28 de abril de 2009, la carrera que debe culminar con la puesta en operación de un número indeterminado de grandes represas en los ríos de la selva alta peruana que, según lo informado, principalmente deben abastecer la insaciada demanda energética del país vecino.

La noticia de la firma del memorando de intenciones entre Brasil y Perú, que entre sus seis puntos contiene uno referente a las hidroeléctricas, fue mucho más comentada en el Brasil que en el Perú donde pasá casi desapercibida, a pesar de su enorme importancia geopolítica, económica, social y ambiental. En esencia, el memorando plantea permitir que el Brasil estudie, financie, construya y opere hasta seis grandes hidroeléctricas en territorio peruano para abastecer sus necesidades de energía, comprando al Perú gran parte de la energía producida.

Las hidroeléctricas escogidas por el Brasil son Inambari (2,000 MW), Sumabeni (1,074 MW), Paquitzapango (2,000 MW), Urubamba (940 MW), Vizcatan (750 MW) y Chuquipampa (800 MW) y, claro, las líneas de trasmisión correspondientes que serán integradas al sistema brasileño. El costo total de las seis obras será del orden de los 16 mil millones de dólares y el primer proyecto seleccionado es el del río Inambari, en la confluencia de Madre de Dios, Cuzco y Puno, que costaría unos 4 mil millones de dólares. Apenas para brindar una idea de lo que se trata, Inambari será, en términos de generación de energía, la mayor represa del Perú y la quinta mayor de América Latina, con un área de inundación de más de 46,000 hectáreas.

Escarbando la información se descubre que las acciones para hacer realidad el proyecto están siendo implementadas desde mucho antes de la firma del memorando. Según informaciones periodísticas, ya está funcionando en el Perú dos nuevas empresas, la Empresa de Generación Eléctrica Amazonas Sur SAC, conformada principalmente por la Engevix, la principal empresa de consultoría del Brasil y la Inambari Gerañao de Energia, un consorcio conformado por las estatales brasileñas Eletrobras y Furnas y por la empresa constructora OAS, que también es de ese país.

Dicen disponer ya de un crédito de 2,500 millones de dolares del Banco Nacional de Desenvolvimento Económico e Social (BNDES).

Los estudios, a cargo de la primera de las empresas nombradas ya estarán siendo realizados por la igualmente brasileña empresa PSR Consultora y sub-contratistas, sobre la base de una resolución ministerial de Energía y Minas otorgada en junio de 2008, o sea casi un año antes de la reunión presidencial.

Puede ser verdad que nada de eso fuera un secreto de estado, pero también es innegable que el gobierno no hizo ningún esfuerzo para divulgar ese acontecimiento tan importante para el devenir nacional. De hecho, los seis proyectos de represas no son nuevos. Ellos fueron ya propuestos en la década de los 70 basándose en un estudio realizado por una empresa especializada (Lahmeyer-Salzgitter), con financiamiento del gobierno alemán (gtz) y del Banco Mundial. En ese estudio se detectaron numerosas posibilidades, de las que 14 son prioritarias. Los brasileños escogieron las 6 de actas que más les convienen.

A este punto, sin mayor información, es difícil evaluar si la negociación en curso para que el Brasil desarrolle y explote Inambari o las otras represas representará un beneficio para el Perú.

Lo que sí es evidente es que la construcción de grandes represas en los ríos amazónicos tendría enormes repercusiones económicas en términos de endeudamiento externo y, obviamente, impactos ambientales y sociales extremos. Hay cuantiosa información sobre esos impactos, especialmente en condiciones de la Amazonia brasileña y, la verdad, obligan a reflexionar mucho antes de lanzarse a construirlas. Sus impactos directos incluyen desplazamientos humanos importantes, cambios económicos y sociales no siempre positivos, inundación de tierra fértil escasa, deforestación, eliminación de la fauna, alteración del sistema hidrobiológico y de ecosistemas terrestres aledaños, navegabilidad, problemas especiales de contaminación de metano, etc. Los indirectos son peores y se extienden sobre enormes superficies que incluyen invasión de áreas protegidas y de territorios indígenas, más deforestación pues la obra atrae más gente y la energía facilita nuevas especulaciones.

Todos estos problemas serán aún más graves en las condiciones sui generis de la selva alta, pues los valles son estrechos y los elementos de su biota son raros y muchas veces endémicos.

Las empresas ya han comunicado algunos resultados del estudio de impacto ambiental del Inambari. Este, como era previsible, dice en esencia que no hay problema y que los que habrá son fáciles de resolver. Eso es inverosimil cuando ya se sabe, por ejemplo, que el embalse inundará toda la agricultura existente en el área, así como la minería de oro ilegal y varios centros poblados que, además, por las características del valle, no tendrían donde ser relocalizados apropiadamente. También se sabe que se inundará entre 90 y 125 km (dependiendo de la altura final de la represa) de la recién construida carretera Interoceánica cuyo costo es elevadísimo.

Los taludes abruptos de la región no son estables y pueden afectar el embalse. Lo peor es que también inundará parte de la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Bahuaja- Sonene y que, para reconstruir la carretera, ésta quedará muy cerca del Parque mismo, amenazando gravemente su futuro. Ya se sabe, por estudios en la misma cuenca, que muchas especies de peces, incluyendo algunos raros, serán drásticamente afectados.

El impacto de las otras represas puede ser mayor o menor que la de Inambari, pero no dejará de tenerlos y peor aún será su efecto acumulado. En el Brasil, por ejemplo, las represas han dejado gran parte del país sin ríos no explotados con una o más obras para fines energéticos, con gravísimas y bien documentadas implicaciones sociales y ambientales. Han generado, por ejemplo, el importante movimiento popular denominado Movimento dos Afetados pelas Barragens (MAB) que reclama un trato justo para las víctimas de esas obras y que para ser atendido invade y ocupa instalaciones de las empresas.

El problema, pues, es muy importante y antes de lanzarse a hacer las obras, como parece ser el caso, debe ser discutido al nivel nacional y no sólo escuetamente expuesto al nivel local, en pequeñas reuniones con campesinos desinformados, donde se enfatizan los supuestos beneficios y se escamotean los problemas. Las preguntas que los promotores peruanos de la obra deben responder son básicamente tres:

1. ¿Cuál es el estado actual de la negociación o el nivel actual del compromiso del Perú con las empresas y el gobierno brasileño en el caso del Inambari y de los otros proyectos? ¿Existe aún posibilidad de discutir el asunto o de buscar otras alternativas?

2. ¿Hasta qué punto el avance de los estudios de factibilidad del Inambari, sin estudios de pre-factibilidad, incluyendo aspectos sociales y ambientales, no demuestra que la obra ya está decidida, Comprometiendo la opción de no hacer la obra, si sus impactos son excesivos, como manda la legislación ambiental?

3. ¿Cuales serán los beneficios para el Perú de un programa hidroeléctrico que, por lo informado, será estudiado, financiado, construido y operado por el país vecino, que también comprará la mayor parte de la producción? ¿Acaso no se tiene en cuenta el riesgo de que es de esperar que la hidroeléctrica sea devuelta al Perú ya sedimentada y obsoleta, a pesar de que nuestro país deberá continuar pagando la gigantesca deuda contratada?

El Brasil y el Paraguay están precisamente ahora confrontando una situación difícil con relación a Itaipí, que fue construido en condiciones similares a las que se plantean ahora para las seis represas peruanas. El argumento brasileño es que el acuerdo

binacional firmado en 1973 ampara su actitud de no pagar más por la energía comprada. Pero el argumento paraguayo es que ellos ni siquiera pueden pagar la deuda asumida por la construcción, porque el Brasil paga un precio vil por la energía que compran en exclusividad. No importa, en este caso, quien tenga la razón, pero el Perú debería estudiar a fondo ese conflicto antes de embarcarse en acuerdos internacionales semejantes, de largo plazo.

Es perfectamente razonable que el Perú venda energía que no necesita a los países vecinos, como el Brasil, tal como cualquier país lo hace con este o cualquier otro recurso. Eso es normal, deseable y forma parte del proceso de integración continental. Pero antes de tomar la decisión debe realizar todos los estudios económicos, sociales y ambientales que garanticen que los beneficios serán mayores que los perjuicios, o sea que será rentable en esos tres términos.

Los beneficios económicos deben asegurar, además, un mínimo de daños sociales y ambientales o las compensaciones adecuadas. Es más, en este caso debe hacerse una evaluación socio ambiental estratégica que aborde la totalidad del programa hidroeléctrico de la Amazonía y no solamente la del Inambari. Una cosa es una represa en la selva alta y otra, muy diferente, son 6 o 14 represas en los principales ríos nacionales. Además, la lectura del estudio de la Lahmeyer-Salzgitter revela que, apenas en el Inambari, podrían haber otras cinco represas para la explotar mejor el potencial. Cada río de la Amazonía podría, en efecto, ser convertido en una sucesión de lagos artificiales, como ya es el caso con varios ríos brasileños. El nuevo Ministerio del Ambiente del Perú debe asumir el problema y exigir los recursos financieros para hacer eso con absoluta independencia.

De otra parte, es difícil entender por qué el gobierno peruano, que actualmente confronta un serio conflicto social en la Amazonía, precisamente por falta de información y discusión de sus acciones, reincide una vez más, adoptando el mismo comportamiento para las hidroeléctricas proyectadas.

La única forma de legitimar este programa es divulgándolo y discutiéndolo seriamente en los niveles nacional, regional y local y en las instancias políticas, académicas y populares. Esperemos que no se repita la triste experiencia de la carretera Interoceánica, que va a ser parcialmente destruida por la represa del Inambari, que fue decidida con estudios socio-ambientales mal hechos e inútiles, pues ya estaba financiada y en plena construcción cuando estos fueron terminados.

Fuente: Servindi

24 junio, 2009

De hecho, me lo habían advertido: aquel primero de julio, en el terminal terrestre del Cusco, todas las agencias decentes habían suspendido sus viajes a Puno debido a un paro en Ayaviri. Solo salió un bus de estos que en tiempos normales no encontrarían pasajeros por su imagen miserable. "Hasta Ayaviri, más allá no garantizamos", me dijeron y cumplieron su palabra. A las tres de la mañana tuvimos que bajar con nuestras maletas y ponemos en marcha. La carretera estaba bloqueada por una turba de hombres envueltos en frazadas calentándose con una fogata.

No me sorprendió encontrarme con una carretera bloqueada. El departamento de Puno tiene cierta fama dudosa de ser un caldero de conflictos sociales, por razones de reivindicación indigenista, alcaldes acusados de corrupción o simplemente por el contrabando omnipresente. Lo que me sorprendió fue cuando los manifestantes me dijeron por qué estaban protestando: "Contra la contaminación minera de nuestro río". En medio del paro de los maestros que empalmó unos días después y que paralizó el país, la protesta de los agricultores puneños por la contaminación minera tiende a olvidarse. Pero ya es un hecho que los conflictos mineros o socioambientales también han llegado a Puna. Y con buena razón.

Durante muchos años las protestas de los agricultores puneños han quedado sin atender. Porque Puno, a diferencia de Piura o Cajamarca, no es hasta ahora tierra de grandes inversiones mineras, sino que está más bien marcado por la pequeña minería y la minería artesanal de oro. Su centro principal es el distrito de Ananea con los centros poblados de Ananea, Cerro Lunar y La Rinconada, ubicados a unas seis horas en bus de Juliaca y a una altura de 5 400 msnm.

La Rinconada de hoy no tiene ya nada en común con este antiguo poblado minero de cincuenta habitantes. En La Rinconada y el adyacente Cerro Lunar viven hoy entre 20 y 30 mil personas, en un pueblo que aún es oficialmente un centro poblado menor. Tiene un local municipal construido a medias, tres colegios, una posta médica y ni un solo policía vigila si la ley se cumple allí. Tampoco cuenta con alcantarillado ni con agua ni con un depósito de residuos sólidos. Ante los ojos del Estado La Rinconada sigue siendo un centro poblado menor. Pero sí tiene cerros poblados de torres de telecomunicación; un sinnúmero de boticas que ofrecen tarjetas prepago para celulares, perfumes y condones; chicas con chalecos "Claro" y "Movistar" que te quieren vender los equipos recientes; stands con DVD de lo último del folclor andino y, un poco escondidas, películas pomo; tiendas donde puedes comprar cascos, sogas, picos y palas; una que otra Iglesia Evangélica que quiere salvar el alma de los mineros pecadores; tiendas de acopio del oro, reconocibles por la balanza y el fogón donde separan el oro con mercurio; puestos con los últimos modelos de cualquier aparato eléctrico "made in China", y un buen número de letreros que dicen: "Presto dinero".

Si en algún lado del mundo el boom del oro ha procreado una realidad dantesca, entonces debe de ser en La Rinconada. En la calle principal uno va a mirar la oferta comercial y a la vez trata de no pisar la basura que se encuentra esparcida por todos lados; el frío es ubicuo, igual que el olor a basura que ni los grados bajo cero logran espantar. ¿Qué atracción tiene este lugar para tanta gente de todo el departamento de Puno y de más allá? La respuesta es simple: el oro. El alto precio de este metal combinado con el empleo escaso en Puno hacen de La Rinconada y Ananea una especie de paraíso prometido para cualquier joven de la región en búsqueda de su suerte, o también en huida de problemas familiares o de la ley.

Algunos han encontrado su veta de oro, como Fredy Mamani, presidente de la central de cooperativas de La Rinconada y Cerro Lunar. Hace más de treinta años dejó su pueblo San Antonio de Putina y buscó la suerte como minero informal. Después de largos calendarios de pelea con las respectivas empresas concesionarias, los mineros informales han llegado a un acuerdo con la concesionaria actual, la Corporación Ananea: ella los deja trabajar en una parte de su concesión y, a cambio, los mineros están en vías de formalización. Lo que a primera vista es minería informal -es decir, mineros invasores en terreno concesionado a otros- tiene sus reglas y jerarquías bien definidas. Nadie puede ya venir y sacar mineral por su cuenta. Los primeros mineros informales, los cooperativistas, han formado empresas que a su vez emplean a mineros informales recién llegados. No hay pago en efectivo de por medio, sino que la minería informal se rige allí por un sistema de compensación llamado "cachorreo": el minero trabaja veinte días para la empresa o cooperativa, y después puede sacar oro a cuenta propia durante cuatro días. ¿Cuánto extraen con este sistema? Nadie quiere dar cifras, pero la cantidad de mineros en La Rinconada, así como el florecimiento del comercio, hacen presumir que las ganancias en la mina superan de lejos las que pudieran lograr en su chacra. "La empresa concesionaria declara unos 10-15 kg por mes, mientras que los mineros informales sacan entre 180 y 200 kg", calcula Guillermo Medina, jefe del proyecto GAMA en apoyo a la minería artesanal.

En medio de tanta fiebre por el oro, el que sale perdiendo es el medio ambiente. Los primeros afectados son los mineros mismos y sus familias: el mineral que sacan del socavón es tratado después en quimbaletes artesanales con mercurio para separar el oro del relave. Parte del mercurio termina en las aguas y en la laguna adyacente que está prácticamente muerta. Cuando los acopiadores refoguean el oro amalgamado, el mercurio se evapora. Pero no por mucho tiempo. Como es un metal pesado se condensa en el frío y vuelve a asentarse sobre techos, pastos y calles de los alrededores. Esto junto con el gran problema de salud pública -la basura está en la calle y solo las temperaturas antárticas previenen el estallido de enfermedades epidémicas- hacen que La Rinconada, a pesar de su panorama nevado cándido, sea probablemente uno de los lugares menos saludables del Perú. Sin embargo, la fiebre del oro parece ser más fuerte que el cuidado de su propia salud. Y mientras que el Estado brille por su ausencia, nada parece indicar que algo podría cambiar.

En Ananea la explotación es "aluvial", es decir, se lavan las arenillas del lecho fluvial. Mediante volquetes y maquinaria pesada -allí la minería ya no es nada artesanal- se mueven toneladas de tierras que después terminan como relaves en el río Ramis. La indignación de los agricultores de la zona norte de Puno ha desembocado en el Primer Congreso Regional Contra la Contaminación Minera que se realizó en Ayaviri el 19 de abril de este año. En este Congreso han participado más de dos mil pobladores que adoptaron la decisión de llamar al paro indefinido porque el acuerdo tomado en octubre del 2006 de construir seis pozos de sedimentación no se había cumplido. El resultado: los agricultores salieron a bloquear carreteras.

"Queremos que venga el Ministro de Lima, que hable con nosotros", me dijo el agricultor que nos bloqueó la vía en Ayaviri. Como si no hubiera habido un proceso de descentralización y las competencias de la vigilancia ambiental y minera no hubieran pasado a la región. Pero en este interregno todos se lavan las manos: el Ministro de Energía y Minas al final llegó a Puno, pero diciendo que ya no es su competencia. Y el presidente regional, Hemán Fuentes, gran amigo de Hugo Chávez y de Antauro Humala, acude a las protestas como si fuera todavía el locutor radial azuzador que fue antes de ser elegido presidente regional, echando toda la culpa a Lima. La declaración del estado de emergencia de la zona de Ananea que resultó de la protesta da solo una tregua. El conflicto entre defensores del medio ambiente y mineros apenas está empezando en Puno.

Fuente: Ideele, 5 de agosto de 2007

22 junio, 2009

Camisea: así fue la cosa

Por Humberto Campodónico

¿Cómo es posible que, en el gobierno de Toledo, se haya comprometido para la exportación la cantidad de 4 billones de pies cúbicos (bpc) cuando las reservas probadas totales de Camisea solo llegan a 8.8 billones de bpc? La respuesta es: hubo una intensa actividad de los “lobbies” que impulsaban intereses empresariales tanto a nivel del Poder Ejecutivo como en el Congreso para poder cambiar la legislación vigente que no permitía la exportación.

Estos “lobbies” le pusieron la puntería, primero, a la Ley 27133 de 1999 y a su Reglamento, el DS 040-EM-99, ambos vigentes cuando se firmó el Contrato de Camisea a fines del 2000. El DS 040 dice: “Se considera garantizado el abastecimiento de gas natural al mercado nacional, cuando las reservas probadas del Productor alcancen para abastecer la demanda futura, determinada según lo señalado en el Contrato; para un periodo mínimo definido en el Contrato, el cual no podrá ser menor a un horizonte permanente de 20 años” (Art. 4).

La cuestión es que en el 2001 la Shell entregó el Lote 56 (adyacente al Lote 88), donde había invertido US$ 75 millones, encontrando más de 2 bpc de gas natural. Como no lo podía explotar, esos 2 bpc revirtieron gratis al Estado. Tomar la propiedad de las reservas de ese lote y destinarlo a la exportación fue el objetivo de Hunt Oil y SK, miembros del Consorcio Camisea.

En el 2003 se promulgó el DS 031 EM –siendo ministro Hans Flury– que cambia lo del “horizonte permanente de 20 años”. Ahora solo se dice que se abastece la demanda futura “por un periodo mínimo definido en el contrato”. Ya no hay garantía de “abastecimiento permanente”. Pero un DS siempre puede ser cuestionado, por lo que se necesitaba también cambiar la Ley 27133.

Así, en junio del 2005 el Congreso promulgó la Ley 28552, que modificó el Art. 4 de la Ley 27133, que ahora dice: “a) Garantizar el abastecimiento al mercado nacional de gas natural”. Ya no hay nada sobre el “horizonte permanente de 20 años” ni tampoco lo del “periodo mínimo definido en el contrato”.

Los “lobbies” habían actuado bien. Pero había un problema: las reservas del Lote 56 eran muy pequeñas para abastecer un mercado de exportación, que necesita un contrato de largo plazo (20 años) con volúmenes superiores a 500 millones de pies cúbicos diarios. ¿Qué hacer, entonces? Muy simple: cambiar el contrato del Lote 88, para permitir que sus reservas también puedan ser exportadas. Recordemos que el Lote 88 tiene las mayores reservas de gas y ya había llegado a Lima en agosto del 2004.

En una de las jugadas más audaces que se recuerde, en diciembre del 2005 se promulgó el DS 050 2005-EM, que autoriza a Perupetro a modificar (renegociar) el Contrato del Lote 88 “para asegurar el abastecimiento del mercado interno por 20 años”, eufemismo para poder exportar sus reservas. En enero del 2006 se promulga el DS 006 2006 EM, que aprueba que Perupetro modifique el Contrato del Lote 88, en el sentido que solo se tenga que autorizar el abastecimiento del mercado interno por años.

Listo y consumado el despojo al Perú de las reservas del Lote 88. Ahora sí se puede ya firmar el contrato de exportación. Y así fue: solo un mes después, en febrero del 2006, Perú LNG (consorcio exportador formado por Hunt Oil y SK, al cual después entró Repsol) suscribió dichos contratos, tanto con el Lote 88 como con el Lote 56.

Todos los artículos del autor pueden ser leídos en:www.cristaldemira.com

Fuente: Diario La Republica

http://www.larepublica.pe/cristal-de-mira/22/06/2009/camisea-asi-fue-la-cosa